Apoyar a Palestina puede hacer que se te niegue la entrada a EE.UU.

He sido un crítico severo de la política de la actual administración estadounidense hacia los palestinos. Pero, ¿esto me convierte en una posible amenaza para la seguridad de los Estados Unidos? Por supuesto que no.

En abril de 2017, mientras viajaba para unas vacaciones familiares de rutina a Jerusalén, se me negó la entrada al llegar al aeropuerto de Tel Aviv. La explicación oficial de las autoridades israelíes – y extraña – de la denegación de entrada fue: Yo había intentado “conseguir la entrada ilegal”. Sin embargo, como ciudadanos británicos, normalmente se nos permite viajar a Israel sin visado. Lo tenemos expedido en el punto de entrada y ya lo había obtenido en muchas ocasiones.

Pero como me di cuenta más tarde, la verdadera razón se debió a mi papel como vicepresidente de la Campaña de Solidaridad Palestina (Palestine Solidarity Campaign, o PSC), una organización con sede en el Reino Unido que lucha pacíficamente por los derechos de los palestinos y que defiende la campaña de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra la ocupación de Israel.

No se permiten a los promotores de BDS

En marzo de 2017, Israel aprobó la “Ley BDS“, que le permitía denegar la entrada a quienes se dedicaban a la promoción del movimiento BDS. A mi colega y presidente del PSC, Hugh Lanning, se le negó la entrada poco después de que se aprobara la ley. A otro colega, Anwar Makhlouf, jefe de la Federación Palestina de Chile, también se le negó la entrada en el puente de Allenby sobre la base de la misma ley.

Cuando me puse en contacto tanto con la embajada británica en Tel Aviv como con el Ministerio de Asuntos Exteriores en Londres para obtener una explicación, recibí la misma respuesta: se trataba de una decisión soberana para Israel. Esto significa que Gran Bretaña ni siquiera reconoció que Israel no tiene soberanía sobre los territorios palestinos ocupados. La posición del Reino Unido es lo que da luz verde a Israel para llevar a cabo su política con total impunidad.

Incluso a los extranjeros judíos pro palestinos, que supuestamente tienen derecho a ir a Israel por la Ley de Retorno (que concede la ciudadanía a los judíos de cualquier parte del mundo), se les ha negado la entrada, e incluso se les ha denegado el permiso para abordar sus vuelos a Israel.

En julio de 2017, a cinco miembros de una delegación interreligiosa se les negó el permiso para abordar un vuelo de Lufthansa en el Aeropuerto Internacional Dulles de Washington D.C. que finalmente los llevaría a Tel Aviv. Entre ellos se encontraba la rabina Alissa Wise de Voz Judía por la Paz (Jewish Voice for Peace, o JVP), quien dijo en una declaración: “Israel me negó la posibilidad de viajar allí debido a mi labor por la justicia para los palestinos, a pesar de que soy judía y rabina”.

Y añadió: “Estoy destrozada e indignada. Esta es otra demostración más de que la democracia y la tolerancia en Israel sólo se extiende a aquéllos que están en línea con sus políticas cada vez más represivas contra los palestinos”.

La estudiante estadounidense Lara Alqasem asiste a una audiencia en el Tribunal de Distrito de Tel Aviv el 11 de octubre de 2018 (AFP)

El pasado mes de julio, a Ariel Gold, codirectora del grupo de campaña de BDS Code Pink, se le negó la entrada al aeropuerto Ben Gurion a pesar de haber obtenido una visa por adelantado para tomar un curso en la Universidad Hebrea. Su deportación, y las de otros, normalmente son ordenadas por el Ministro de Seguridad israelí, Gilan Erdan, y el Ministro del Interior israelí, Aryeh Deri.

El caso más reciente de denegación de entrada fue el de Lara Alqasem, una estudiante palestina-estadounidense de 22 años de edad, a pesar de que recientemente se le ha concedido una visa de estudiante para su maestría en la Universidad Hebrea. Alqasem pasó días detenida en el aeropuerto de Tel Aviv luchando para que se le permitiera participar en el curso al que se había inscrito.

En el momento de redactar el presente informe, Alqasem tenía previsto presentar una segunda apelación ante los tribunales israelíes. Se mantuvo firme, negándose a ceder a las demandas de Erdan de renunciar al movimiento BDS.

Cuando me negaron la entrada a Israel el año pasado, el interrogador israelí había impreso muchas páginas de mis tweets y me desafió sobre un pequeño número de ellos. Sin embargo, como me las presentaron en hebreo, decliné la oportunidad de comentarlas.

Las detenciones de palestinos por parte de Israel por cargos en los medios sociales se han disparado. En mayo, el Centro Palestino de Estudios sobre Prisioneros (Palestinian Prisoners’ Centre for Studies, o PPC) dijo que Israel había detenido a unos 500 palestinos, entre ellos mujeres y niños, por sus comentarios en los medios sociales. En 2015, Dareen Tatour, una poetisa palestina, fue detenida durante tres años, antes de ser puesta en libertad el mes pasado, por escribir un poema titulado “Resiste mi pueblo, resiste”.

¿Prohibición a EE.UU.?

La denegación de entrada debido a la promoción del movimiento de BDS es una política establecida por Israel. Sin embargo, me pregunto si mi actividad en los medios sociales y mis artículos de opinión sobre el conflicto palestino fueron las razones por las que se me negó el embarque de un avión con destino a los Estados Unidos en el aeropuerto de Heathrow en agosto.

Hasta ahora, las autoridades estadounidenses se han negado a explicarme por qué ha ocurrido esto a pesar de haber obtenido inicialmente la aprobación mediante el sistema de exención de visado (ESTA), al igual que cualquier otro ciudadano británico tiene derecho a hacerlo.

ESTA autoriza al titular a viajar a los Estados Unidos sin visado durante un período de dos años. Lo había conseguido en el pasado y viajé a los Estados Unidos para asistir sin problemas a conferencias relacionadas con mi trabajo académico, siendo la última vez en 2015.

Mi viaje fue planeado a corto plazo para pasar Eid Al-Adha con parientes en EE.UU.. Habiendo obtenido mi ESTA, me dirigí a Heathrow para abordar un vuelo de Virgin Atlantic a Seattle el 17 de agosto. Al llegar, intenté hacer el registro a través de las terminales, pero no pude.

Un miembro del personal me informó que no se me permitiría viajar, ya que mi ESTA había sido rechazada, a pesar de su aprobación inicial. No se dio ninguna explicación. Entonces me dijeron que podía solicitar una visa en el Consulado Estadounidense en Londres.

Estaba conmocionado y devastado. Ahora había perdido la oportunidad de mis vacaciones y había perdido una cantidad considerable de dinero, que no era recuperable.

¿Qué podría haber cambiado desde mi último viaje a los Estados Unidos? Mi respuesta inmediata fue que había una nueva administración en la Casa Blanca, con poca tolerancia hacia los extranjeros y que apoya ciegamente a Israel.

Sin embargo, decidí investigar más antes de que se confirmara mi corazonada. Escribí al embajador de Estados Unidos en Londres y completé una solicitud de “reparación” directamente al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Hugh Lanning se dirige a una protesta de la Campaña de Solidaridad Palestina en el Reino Unido en 2014 (PSC/Flickr)

Un par de semanas después, la embajada respondió a través de su Agregado de Aduanas y Protección Fronteriza diciendo: “Mientras que el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) no puede discutir la negación de una ESTA o su admisión en los EE.UU. debido a las leyes de política de seguridad/privacidad, puedo confirmar que usted necesitará una visa de no-inmigrante en caso de que desee viajar a los EE.UU. en el futuro”.

La respuesta de “reparación”, que llegó unos días después, fue casi ininteligible.

Los Estados Unidos de Trump

A falta de una explicación, me queda la conclusión de que los Estados Unidos de Trump no tolera las críticas a sus políticas y que trabaja muy de cerca con Israel, compartiendo información sobre individuos que se consideran indeseables para ambos países.

Es seguro suponer que las autoridades israelíes han facilitado a las autoridades estadounidenses nombres de personas como yo a las que se les ha denegado la entrada debido a su defensa del pueblo palestino. Sin embargo, para los EE.UU. negarles la entrada basándose en esta pacífica labor es muy preocupante.

He sido un crítico severo de la política de la actual administración estadounidense hacia los palestinos. Pero, ¿esto me convierte en una posible amenaza para la seguridad de los Estados Unidos? Por supuesto que no. Sin embargo, ayuda a Israel a silenciar a sus críticos si temen que se les niegue la entrada a otros países en los que Israel pueda influir.

Ni la negación de la entrada a Israel ni a los Estados Unidos silenciará a los partidarios del pueblo palestino. De hecho, esto nos animará a ser aún más enérgicos en nuestra crítica al apartheid de Israel.

Fuente: Supporting Palestine can now get you denied entry to the US

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