Pakistán dice que EE.UU. ya no es su aliado – y es mucho más importante de lo que crees

La decisión de Donald Trump de celebrar el Año Nuevo demonizando simultáneamente a Irán y Pakistán en Twitter ya ha tenido un tremendo revés. Tras las amenazas de que Estados Unidos retendría la ayuda a Pakistán, Estados Unidos confirmó que retendría US$ 255 millones en ayuda (que ahora se ha convertido en US$ 900 millones) y que ahora también amenaza con unos US$ 2.000 millones más.

“Esperamos que Pakistán vea esto como un incentivo, no como un castigo”, dijo un funcionario del Departamento de Estado a los periodistas.

Según el Wall Street Journal, esta reciente animosidad hacia Pakistán no ha ido bien. El Ministro de Relaciones Exteriores paquistaní, Khawaja Muhammad Asif, dijo en una entrevista que Estados Unidos no se ha comportado como un aliado y, como resultado, Pakistán ya no lo ve como uno.

En todo caso, el reciente comportamiento de Washington sólo ha empujado a Pakistán a los brazos abiertos de sus rivales tradicionales, China e Irán. Durante mucho tiempo, China ha proporcionado asistencia financiera y económica propia a Pakistán, con planes para ampliar la asociación económica en los próximos años.

China ya se ha comprometido a invertir US$ 57.000 millones en infraestructura pakistaní como parte de la denominada iniciativa “Belt and Road“. El mes pasado, Pakistán anunció que estaba considerando la posibilidad de reemplazar el dólar estadounidense por el yuan chino para el comercio bilateral entre Pakistán y China.

Tras los recientes ataques del gobierno de Trump contra Pakistán, Pakistán confirmó que la caída del dólar no era una amenaza arbitraria, e inmediatamente sustituyó el dólar por el yuan chino.

“Se espera que la inversión china en Pakistán llegue a más de US$ 46.000 millones para 2030 con la creación de un [corredor económico entre China y Pakistán] que conecte el puerto de Gwadar de Baluchistán en el mar Arábigo con Kashgar, en la China occidental”, dijo a Newsweek Harrison Akins, investigadora del Centro Howard Baker que se centra en Pakistán y China.

A mediados del año pasado se informó que China estaba considerando la posibilidad de establecer sus propias bases navales en Pakistán. Estos informes comenzaron a resurgir inmediatamente en la semana pasada, aunque Pakistán ha negado vehementemente que se vaya a construir una base naval de este tipo (aunque los oficiales militares chinos fueron los que expusieron el plan de construir una base naval en el puerto de Gwadar, en Baluchistán).

Independientemente de que los informes sean ciertos o no, lo que se está haciendo evidente es que Pakistán tratará de cooperar con China tanto económica como militarmente mientras abandona su dependencia de Washington.

“La historia de las relaciones de Pakistán con China y Estados Unidos también muestra que la política pakistaní no responde a la mano dura, sino a la lealtad y al trato digno”, dijo Madiha Afzal, un compañero no residente de Brookings, según informó la CNBC.

Además, según el Times of Islamabad, los ministros de defensa iraníes y pakistaníes han mantenido conversaciones sobre el papel de Washington en la región y han indicado una creciente estrategia de cooperación en defensa entre Teherán e Islamabad. Incluso antes de la decisión de Donald Trump de tratar unilateralmente de aislar a los dos países, la relación en expansión ya estaba muy avanzada – lo más probable es que la razón más veraz por la cual la administración de Trump se ha enfocado en ambos.

Para consternación de Washington, éste es sólo el comienzo del fin del papel de Estados Unidos como una superpotencia mundial indiscutible. El Asia Times informa que Irán, China y Pakistán están a punto de lanzar un “nexo trilateral” que apoyaría el desarrollo económico de hasta 3.000 millones de personas. El mayor obstáculo para poner en práctica un nexo económicamente viable de este tipo residiría en la creciente potencia económica de la India, y no en los Estados Unidos, que parece ser capaz de hacer poco más que burlarse, amenazar e intimidar a la creciente lista de Estados desafiantes.

Sin dudarlo, Turquía, otro país que está forjando lazos más fuertes con Rusia, China e Irán, también acudió en ayuda de Irán y Pakistán. Turquía es un aliado de la OTAN.

“No podemos aceptar que algunos países -sobre todo Estados Unidos e Israel- interfieran en los asuntos internos de Irán y Pakistán”, dijo el presidente turco Recep Tayyip Erdogan a los periodistas antes de viajar a Francia.

Turquía e Irán también acudieron a la ayuda de Qatar el año pasado, complicando aún más la reestructuración de las alianzas dirigidas por Washington.

En esta etapa, tanto Turquía como Irán podrían acabar uniéndose a la alianza militar liderada por China y Rusia conocida como el bloque de Shanghai, con Irán reforzando recientemente sus lazos militares con China. Dado que China tiene intereses económicos y militares que vale la pena proteger en Pakistán, esta alianza oriental se está extendiendo cada vez más en detrimento de Washington.

No es de extrañar que la Unión Europea esté prácticamente construyendo su propio ejército, dado que el número de países que se siente seguro para confiar en el llamado liderazgo global de Estados Unidos bajo Donald Trump, cada día es más reducido. Y dadas las graves implicaciones del cambio paquistaní en la esfera de influencia china, es curioso que esta historia no aparezca en los titulares.

Fuente

Creative Commons / Report a typo

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