Archivos JFK prueban que el gobierno estadounidense planeó colocar bombas dentro de EE.UU. y matar a inocentes en falsa bandera cubana

Un documento condenatorio en los Archivos JFK reveló que el gobierno de EE.UU. planeaba organizar ataques de falsa bandera dentro de los Estados Unidos para iniciar una guerra falsa.

Miami, FL – A pesar de que Donald Trump ha cedido ante la CIA y ha retenido cientos de archivos clasificados -los cuales, el gobierno tuvo 50 años para alterar- todavía hay algunas confesiones que son simplemente impresionantes. Lo que una vez se hablaba de teorías conspirativas -como los ataques de banderas falsas- ahora se tiene documentos del gobierno que las prueban como hechos.

Debido a la renuencia de la humanidad a iniciar guerras no provocadas, los gobiernos deben engañar a sus ciudadanos para que piensen que los países que quieren atacar representan una verdadera amenaza. Este engaño de los ciudadanos se hace a menudo a través de acontecimientos reales o escenificados -realizados por el propio gobierno de los ciudadanos- y luego se culpa al país que el Estado quiere invadir. Este acto se conoce como “falsa bandera” y los gobiernos los han utilizado durante mucho tiempo como un medio para arrastrar a sus ciudadanos a la guerra.

A principios de los años sesenta, el complejo militar-industrial junto con su alianza en la CIA buscaban una guerra con Cuba. Su único problema era vender esta guerra al pueblo estadounidense, porque no querían tener nada que ver con ella -porque serían sus hijos e hijas los que morirían en ella.

Debido a que el apoyo para una guerra con Cuba era tan escaso, y al hecho de que Cuba no representaba una amenaza real para Estados Unidos, los belicistas idearon un plan para engañar al público estadounidense para que aceptara una guerra. Este plan original era conocido como “Operación Northwoods” y los más altos mandos de EE.UU. estaban enteramente detrás de él.

“Podríamos hacer estallar un barco estadounidense en Guantánamo y culpar a Cuba”, y “las listas de bajas en los periódicos estadounidenses causarían una ola de indignación nacional”, apuntaron los documentos desclasificados anteriormente.

Los documentos muestran que “los Jefes de Estado Mayor Conjunto elaboraron y aprobaron planes para lo que puede ser el plan más corrupto jamás creado por el gobierno de Estados Unidos”, escribe James Bamford, autor de Body of Secrets (Doubleday), un libro que detalla la desclasificación de la Operación Northwoods.

Según esos documentos, los jefes de Estado Mayor Conjunto incluso propusieron utilizar la muerte potencial del astronauta John Glenn durante el primer intento de poner en órbita a un estadounidense como falso pretexto para la guerra contra Cuba.

Aunque la Operación Northwoods fue ciertamente reveladora, en esta última versión de los Archivos JFK, ahora tenemos una mirada más cercana a los detalles que el Estado Profundo planeaba para engañar a los estadounidenses para que aceptaran una guerra.

En el documento que fue marcado como TS por “Top Secret”, el ejército estadounidense reveló sus planes de engañar a los estadounidenses para que entraran en guerra con Cuba. Los planes eran crear y llevar a cabo ataques terroristas de falsa bandera contra ciudadanos estadounidenses y usarlos como propaganda para ganar apoyo para la guerra contra Fidel Castro.

En los documentos, los funcionarios señalaron que los planes para los ataques fueron “aprobados” [pero finalmente frustrados por Kennedy] y que los Jefes de Estado Mayor Conjunto simplemente necesitaban escoger uno de los nueve “pretextos” para arrastrar a los ciudadanos estadounidenses a la guerra.

Los planes implicaban matar a personas inocentes y herir a otros, y asegurarse de que estos casos fueran “ampliamente publicitados” como propaganda para iniciar una guerra injusta.

“Podríamos desarrollar una campaña de terror comunista cubana en el área de Miami, en otras ciudades de Florida e incluso en Washington. La campaña terrorista podría apuntar a los refugiados cubanos que buscan refugio en Estados Unidos. Podríamos hundir un barco cargado de cubanos que se dirigen a Florida (real o simulado)”, dice el documento.

Fíjense en lo insensibles que suenan estos monstruos cuando hablan de ahogar a un barco cargado de cubanos -que probablemente habría contenido a niños inocentes- para iniciar una falsa guerra con fines de lucro.

El documento continúa: “Podríamos fomentar atentados contra la vida de los refugiados cubanos en los Estados Unidos, incluso hasta el punto de herirlos en los casos que sean más ampliamente publicitados. Explotar algunas bombas de plástico en lugares cuidadosamente escogidos, el arresto de agentes cubanos y la publicación de documentos preparados que corroboren la participación cubana también sería útil para proyectar la idea de un gobierno irresponsable”.

Al leer el documento anterior, uno está naturalmente inclinado a comenzar a cuestionar cada guerra en la que Estados Unidos haya entrado alguna vez. También es importante señalar el papel de los principales medios de comunicación [msm] para impulsar estas mentiras e iniciar guerras. Como se mencionó anteriormente, el gobierno de Estados Unidos había “preparado documentos” listos para entregarlos a sus agentes en los medios de comunicación para comenzar a vender la guerra.

De hecho, los ciudadanos estadounidenses y el resto del mundo en general confían tanto en los medios de comunicación tradicionales que a menudo son conducidos a situaciones peligrosas y mortíferas, basadas enteramente en mentiras. Un ejemplo evidente y extremadamente relevante es la forma en que los medios de comunicación corporativos se convirtieron en una organización de loros parlantes que propagaron mentiras que nos condujo a la invasión de Irak en 2003.

“La inteligencia reunida por este y otros gobiernos no deja ninguna duda de que el régimen iraquí continúa poseyendo y ocultando algunas de las armas más letales jamás concebidas”, afirmó el 17 de marzo de 2003 el entonces presidente George Bush en un discurso público. “Este régimen ya ha usado armas de destrucción masiva contra los vecinos de Irak y contra el pueblo iraquí”.

Las afirmaciones de Bush fueron cuestionadas no sólo por expertos en derechos humanos, sino también por inspectores de armas de la ONU y un sinnúmero de otros – poco después de que Estados Unidos invadiera la nación soberana, The New York Times tomó las riendas para llenar el ‘casus belli’ [caso de guerra] apropiado.

Ahora, más de una década después de que cientos de miles de personas inocentes fueron masacradas en el conflicto creado por Estados Unidos, el mundo sabe que nunca hubo armas de destrucción masiva.

No fue sólo Irak, Vietnam también comenzó por una falsa bandera.

Nada ejemplifica mejor el cotorreo de los medios de comunicación dominantes sobre el terrorismo de falsa bandera que informar sobre el incidente del Golfo de Tonkin – quizás una de las mentiras más flagrantes jamás soñada como justificación de la guerra.

El 5 de agosto de 1964, The New York Times informó: “El presidente Johnson ha ordenado represalias contra los cañoneros y ‘ciertas instalaciones de apoyo en Vietnam del Norte’ después de los renovados ataques contra los destructores estadounidenses en el Golfo de Tonkin”. Fuentes adicionales, como The Washington Post, se hicieron eco de esta afirmación.

Pero no era verdad. En absoluto. De hecho, el incidente del Golfo de Tonkin, como se lo conoció, resultó ser una creación ficticia, cortesía del gobierno para escalar la guerra en Vietnam – lo que llevó a la muerte de decenas de miles de tropas estadounidenses y millones de vietnamitas, fomentando el movimiento contra la guerra más grande de la historia estadounidense, y empañando la reputación de una nación que alguna vez se consideraba algo noble a los ojos del mundo.

En 2010, más de 1.100 transcripciones de la era vietnamita fueron publicadas, planteando al Congreso y a los funcionarios serias dudas sobre la información que les proporcionó el Pentágono y la Casa Blanca. Pero mientras se producían estas protestas internas, los medios de comunicación informaron con sumo cuidado sobre las declaraciones oficiales como si la veracidad de la información no pudiera ser cuestionada.

¿Cuántas guerras sin sentido y millones de muertes se deben a las mentiras perpetuadas por el gobierno de Estados Unidos y sus loros en los principales medios de comunicación? Puede que nunca sepamos esa respuesta. Sin embargo, la próxima vez que alguien le diga que cuestionar la historia oficial lo convierte en un loco o antipatriótico, muéstrele este artículo y dígales que aceptar ciegamente todo lo que dicen los medios de comunicación y el gobierno como hecho, ha sido responsable de la muerte de millones de personas.

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