El gobierno de EE.UU. demuestra su amor por ISIS mientras que el proyecto de ley: “Dejar de armar a los terroristas” obtiene sólo 13 partidarios.

Uno de los proyectos de ley más racionales jamás propuestos tiene casi CERO apoyo.

Durante las últimas décadas, el gobierno de Estados Unidos ha financiado, apoyado y armado abiertamente a varias redes terroristas en todo el mundo para continuar con una agenda de desestabilización y guerrras indirectas. No es ningún secreto, ni teoría conspirativa, EE.UU. arma a los malos.

Dada la insidiosa historia del imperio estadounidense y su creación y fomento de regímenes terroristas en todo el mundo, no debe sorprendernos que la inmensa mayoría de los políticos se nieguen a firmar una ley que les obligue a “Dejar de armar a los terroristas”. Y, eso es exactamente lo que sucedió.

La ley “H.R.608 – Stop Arming Terrorists” (‘Dejar de armar a los terroristas’) fue introducida por la representante Tulsi Gabbard [D-HI] el 23 de enero de este año. El proyecto de ley no tiene ‘letra chica’ y sus copatrocinadores originales son una mezcla de republicanos y demócratas – destacando que trasciende la línea de los partidos.

“Durante años, nuestro gobierno ha prestado apoyo directo e indirecto a estos grupos armados que trabajan directamente con o bajo el mando de grupos terroristas como al-Qaeda e ISIS, todo en su esfuerzo y lucha para derrocar al gobierno sirio”, dijo Gabbard en una entrevista a principios de este año.

El texto del proyecto de ley es simple. Se limita a declarar que se prohíbe el uso de fondos de las agencias federales para proporcionar asistencia encubierta a: (1) al-Qaeda, Jabhat Fateh al-Sham, Estado Islámico (EI/ISIS/ISIL), o a cualquier individuo o grupo que esté afiliado con, asociado con, cooperando con, o adherentes a dichos grupos; o (2) al gobierno de cualquier país que la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) determine que, dentro de los últimos 12 meses, haya proporcionado asistencia encubierta a tal grupo o individuo.

*Textual en inglés:
“This bill prohibits the use of federal agency funds to provide covered assistance to: (1) Al Qaeda, Jabhat Fateh al-Sham, the Islamic State of Iraq and the Levant (ISIL), or any individual or group that is affiliated with, associated with, cooperating with, or adherents to such groups; or (2) the government of any country that the Office of the Director of National Intelligence (ODNI) determines has, within the most recent 12 months, provided covered assistance to such a group or individual.”

Lo único que hace este proyecto de ley es prohibir que el gobierno estadounidense otorgue dinero y armas a las personas que quieren asesinar a los estadounidenses y asesinar a hombres, mujeres y niños inocentes en todo el mundo. Es posiblemente el proyecto de ley más simple y racional jamás antes propuesto por el Congreso. Dado su carácter racional y humanitario, se podría pensar que los representantes se alinearían para mostrar su apoyo. Sin embargo, uno estaría equivocado.

Después de casi 5 meses desde su introducción, sólo 13 de los 535 miembros del Congreso han firmado como copatrocinadores. Lo que demuestra esta falta de apoyo para el proyecto de ley es que el gobierno federal es adicto a financiar al terrorismo y no tiene intención alguna de detenerlo.

Para añadir insulto a la traición y al asesinato, el Senador Rand Paul [R-KY] presentó esta misma legislación en el Senado. Actualmente tiene cero copatrocinadores.

Dada la abrumadora falta de apoyo a un proyecto de ley que simplemente pide al gobierno que deje de entregar dinero a las personas que decapitan niños y lo graban en video, no debería sorprendernos que Donald Trump firmara acuerdos de cientos de miles de millones de dólares en armas con otros países que también financian a estas personas.

Mientras los estadounidenses se pelean por el falso escándalo ruso de Trump, éste está firmando un acuerdo de cientos de miles de millones de dólares con el mayor patrocinador estatal del terrorismo en el mundo, asegurando décadas de guerras futuras y la continuación del ciclo del terrorismo.

Lo que es más, es el hecho de que menos de una semana después de haber reprendido públicamente a Qatar por terrorismo, el presidente Trump firmara la venta de 12.000 millones de dólares en armas al país al que llamó “financiador del terrorismo”. Este movimiento, bajo la propia postura de Trump, lo convierte en un financiador de facto del terrorismo ahora.

Lo que ilustra esta falta de apoyo al proyecto de ley y las recientes iniciativas para armar los regímenes terroristas es el hecho de que EE.UU. no tiene intención alguna de detener el terrorismo. Trump, al igual que Obama y Bush antes que él, continuará fomentando el crecimiento del terrorismo para enriquecer a quienes se benefician de la guerra.

El terrorismo es necesario para el Estado. La guerra es la salud del estado.

Sin el temor constante de un enemigo que “odia nuestra libertad”, los estadounidenses comienzan a cuestionar las cosas. Desafían el status quo y desean inevitablemente más libertad. Sin embargo, cuando se les dice que los ‘cucos’ quieren matarlos, se vuelven inmediatamente complacientes y cegados por su miedo.

Mientras estos ‘cucos’ fueron una vez, en su mayoría, míticos, desde el 9/11, éstos han sido financiados y apoyados por EE.UU. al punto que ahora representan una amenaza muy real a la gente inocente en todas partes. Como ilustran los recientes ataques en el Reino Unido, ISIS se está organizando y difundiendo. Incluso los terroristas en el Reino Unido tenían vínculos con el gobierno británico que les permitía viajar libremente y entrenar con grupos vinculados a ISIS, porque esos grupos estaban en oposición con Muammar Gaddafi, que Occidente quería eliminar.

Es un círculo vicioso de crear terroristas, matar la inocencia y alimentar la guerra. Y, a menos que algo radical suceda, no muestra signos de revertir nunca.

El cambio radical que es necesario para cambiar este paradigma hacia la paz es que la gente se despierte ante la realidad de que no importa qué títere esté en la Casa Blanca, el status quo permanece sin cambios.

Trump está demostrando que puede mentir para llegar al poder y sus partidarios lo ignoran. Si duda de este hecho, mire lo que hizo Trump llamando a Arabia Saudita por su papel en el 9/11 y su apoyo al terrorismo en todo el mundo antes de ser elegido. Él ahora apoya a estos terroristas y su circunscripción no podría importar menos.

Esta locura tiene que parar. La humanidad tiene que dejar de ser engañada por la retórica leída de teleprompters por títeres realizando la voluntad de sus amos.

Por favor, comparta este artículo con sus amigos y familiares para mostrarles cómo sus supuestos ‘líderes’ – a excepción de unos pocos buenos – se contentan con financiar al enemigo, derrumbando los derechos y condonando el asesinato de la inocencia.

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