El TPP sugiere que Obama no tiene sentido de la ironía

La semana pasada, el presidente, que afirma que está llevando a cabo la administración más transparente de la historia, constató que no hay nada secreto con la Asociación Trans-Pacífico (TPP), mientras le pedía al Congreso la autorización especial de una “vía rápida” (Fast Track) del acuerdo.

Hoy, el Presidente Obama dará otro discurso defendiendo al TPP de los críticos que dicen que el acuerdo es una toma de poder corporativo.

El TPP es un enorme, jurídicamente vinculante, acuerdo, que incluye a 12 países que han estado negociando completamente a puertas cerradas entre funcionarios del gobierno y ‘lobistas’ de la industra. El texto del acuerdo TPP es clasificado. El público no puede verlo. Incluso el acceso al texto de los miembros del Congreso está severamente restringido, y se enfrentan a un proceso penal si les dicen a sus electores lo que han leído.

De hecho, las únicas partes del texto del TPP que el público es capaz de leer son las filtradas por Wikileaks, una organización al que el presidente Obama se ha encargado de perseguir. Gracias a los borradores filtrados del texto, sabemos que el TPP podría afectar todo, incluyendo a la libertad en Internet, al empleo, a la soberanía nacional, e incluso cuánto tenemos que pagar por los medicamentos que necesitamos.

Incluso aquéllos que favorecen la apertura de los mercados y la liberalización del comercio, se oponen al TPP, ya que su proceso secreto inherentemente privilegia a industrias predominantes, dando a las mayores empresas aún más cuota de mercado y más poder para establecer políticas que ahogan la competencia y la innovación.

Los acuerdos internacionales como el TPP y el para nada transparente proceso del Fast Track/Trade Promotion Authority, proporcionan el sitio perfecto para los grupos de presión (‘lobistas’) de la industria para impulsar políticas que el público en general nunca aceptaría si se realizaran abiertamente. Grupos de intereses especiales, como la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA) y la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA) quienes ayudaron a redactar las rotundamente rechazadas SOPA y PIPA (proyectos de ley encargados de censurar internet) estan, literalmente, pagando por un puesto en la mesa de negociaciones, quienes moldean el TPP para estar seguros que ésta priorizará las ganancias y el poder de las corporaciones multinacionales por sobre el derecho básico de las personas para comunicarse y expresarse en línea.

El último borrador del capítulo de propiedad intelectual del TPP (que a su vez, sólo tenemos acceso gracias a Wikileaks), muestra que la United States Trade Representatives (USTR) de la administración de Obama está presionando para disposiciones de derecho de autor y de políticas de internet extremistas que incentivaría a los proveedores de servicios de Internet (ISPs) a vigilar más las actividades de sus usuarios, amenazando la privacidad en línea. El TPP también socavaría las limitaciones del “uso justo” destinadas a proteger la libertad de expresión de la excesiva aplicación de los derechos de autor, endurecería la persecución criminial para los denunciantes y periodistas, y abriría la puerta a la censura mundial de Internet mediante la creación de un sistema para eliminar el contenido supuestamente “infractor” de la web sin una orden judicial.

No es de sorprenderse que el público está menos que encantado de saber que el gobierno ha estado negociando en secreto un sombrío acuerdo en su nombre. La administración de Obama ha estado recibiendo críticas tanto de la izquierda como de la derecha. Cientos de grupos de defensa que trabajan en todo, desde los derechos digitales y temas ambientales hasta el acceso a los medicamentos contra el VIH, han condenado fuertemente a los proyectos de ley del TPP y Fast Track que el Congreso está considerando actualmente acelerar para convertirlos en ley. Miles de sitios web y empresas de tecnología se han unido a una protesta en línea “voto por internet” para oponerse al proyecto de ley, y millones de usuarios de Internet se han pronunciado, han hecho llamadas telefónicas, o han asistido a protestas exigiendo transparencia y rendición de cuentas en las negociaciones comerciales.

La administración de Obama ha estado recibiendo críticas, pero está bien, porque tienen un plan. Con el fin de convencer a un público escéptico que el TPP no es una toma de poder corporativo secreto que enviará los empleos de EE.UU. al extranjero y dará origen a la censura en Internet, el presidente Obama dará un discurso hoy en la sede de Nike, una empresa asociada a la deslocalización de empleos en Estados Unidos.

El CEO de Nike, Phil Knight, que ahora vale $23 mil millones, dice que su compañía ha estado “trabajando estrechamente con el gobierno de Estados Unidos” para conseguir que se apruebe el acuerdo del TPP.

Hoy día, cuando el presidente Obama hable en la sede de Nike, habrá una protesta fuera del lugar. Los manifestantes en el perímetro de seguridad no tendrán acceso al texto del TPP, o a los millones de dólares que las empresas están aportando para presionar en favor de la aceleración del acuerdo global, pero por lo menos van a tener un sentido intacto de ironía, que es más de lo que puedo decir de nuestro presidente de la nación.

Fuente: The Guardian

Discurso completo (en inglés)

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